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viernes, 31 de mayo de 2013

Aventuras en la Ruta de los Peces (I)


Tras volver de las vacaciones de Semana Santa para encarar mi recta final en Hull, descubrí que lo haría en un clima relativamente benigno.

Bueno, yo no tengo cola, pero todo lo demás se me ha helado en el cruento y largo invierno hullaliano.
Y es que en Hull, en invierno y también en esa prórroga que ellos dan en llamar primavera, hace más frío que en la famosa pero inédita comunión de Pingu.
Y fue entonces cuando decidí que había llegado el momento de redefinir mi relación con la ciudad, maltrecha tras una concatenación de inclemencias meteorológicas, mala suerte y catastróficas desdichas.

Básicamente, de buenas a primeras me di cuenta de que una buena parte de la ciudad seguía por explorar. St Stephens, Albion Street, la galería Ferens, Princes Quay y los inicios del casco antiguo estaban bien, y algún vistazo le había echado a la Marina, pero aquello no era suficiente. 

Y se me ocurrió meterme en la oficina de Turismo. Anunciaban un rollo raro llamado Fish Trail que me recordó al certificado que una amiga aquí tenía en su tablón de anuncios. 

Find the fish, explore the city.


Así que fui y pedí mi mapa al señor de la oficina, que me preguntó cuánto tiempo pensaba quedarme en la ciudad y me dejó en la puerta muy contento, como si yo le pareciese muy graciosa. La pobre guiri esta, con su ropa de faenar, su plaquita de la escuela Asdfghj Asdfghj colgando y su delicioso acento internacional*.

* Ah, sí. Internacional no porque yo sea cosmopolita, que también, sino porque aquí pocos han pillado mi nacionalidad a la primera. En ocho meses aquí, he sido polaca (porque en Hull, si no eres británico, hay grandes posibilidades de que seas polaco), francesa, holandesa, finlandesa y sueca. Solo saben que eres español si ya han tenido contacto previo con ejemplares de Homo Hispanis.

Y ahí estaba yo, sabéis, con mi mapa en las manos y mi corazón lleno de anhelos e ilusiones. Cuarenta y un bichitos marinos dispersos por el pavimento de Hull, creados en 1992 por el artista Gordon Young en un intento de transformar la exploración de la ciudad en una especie de búsqueda del tesoro. La realidad es que a todo el mundo se la suele traer muy floja la Ruta de los Peces, a los locales los primeros. Todo aquel que me conozca un poco sabe que a mí estas cosas me vuelven loca, y es que yo soy de ese tipo de personas que se apuntarían a un bombardeo nuclear solo por no perdérselo.

Además, ¡era tan fácil! Dos pasos, hop y hop, fuera de la oficina de Turismo y pumba, ya había encontrado a mi primer amiguito.

Boquerones (anchovies)

Y ya pensando en esta entrada, decidí que el procedimiento a seguir sería el siguiente: por cada pez, una foto del susodicho y una foto fotos de lo que podías ver a tu alrededor. Así pues, junto a los boquerones puedes ver...

Con todos ustedes, el corazón de Hull. Ahí podéis ver el monumento a la Reina Victoria, y el Museo Marítimo, donde trabaja el encargado de museo más adorable del universo, entre otras atracciones. A la derecha está el centro comercial de Princes Quay y la galería Ferens.
Esta curiosa escultura celebra la creación de la Red Nacional de Bicicletas.




Dicho y hecho, encontré el número 3 enseguida.

Bacalao (Cod)

El centro comercial Princes Quay y, un poco más abajo, la galería de arte.

Otra vista desde la que podéis ver el palacio municipal.o city hall.
¿Qué decís?

Ah, que me he saltado el número 2. La langosta.

Sí, bueno. 

Es que no la encontré ni a tiros. No aquel día. De hecho, pronto me vi saltando al número 40...y luego al veintipico...realmente, al que buenamente encontrara primero...y es que no sé si os lo he comentado ya, pero se me dan muy bien los mapas.

¿A que ya estáis esperando la siguiente entrada? ¿A que sí? Porque ese es el lado bueno de que me des un mapa y yo me quede igual. Que la aventura se alarga.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Hull is (not?) dull

¡En su momento creo que no llegué a decir dónde demonios había ido a parar! (Yo y mi paranoia celo por la privacidad, ligeramente incompatible con tener un blog.

Pues bien, allá por...¿junio, julio? del año pasado, un buen día me llamaron de la que no iba a ser mi escuela y, más o menos, me dijeron:

Hola, mira, somos el colegio Asdfghj Asdfghj, en Kingston upon Hull y bla, bla, bla niños bla, bla, bla niños...

Ajá. Kingston upon Hull, ¿eh?

Encantada, encantada.

¡Yo que había dado por sentado Leeds, Sheffield, York! (¡Las tres únicas ciudades que conocía en Yorkshire!) ¿Adónde demonios me habían mandado?

Pero que no cunda el pánico. Una búsqueda en Google y seguro que salen cosas chulas de la ciudad, como por ejemplo...

Hull is dull

Etc.

Pues vaya.

Y cuando, no contentos con asignarme esta ciudad, resultó que encima de todo no me iba a Pekín, la emoción fue en aumento.

El primer año fuera de la facultad y, ¿qué iba a ser yo?

Auxiliar de conversación. Es decir, docencia.

En Hull.

Digamos que mis planes se habían visto ligeramente alterados, algo a lo que hasta entonces, la verdad, no me había enfrentado con la suficiente frecuencia. Afortunadamente eso también iba a cambiar durante el año.

¡...Pero esta historia la cuento ya desde el otro extremo!

¿Cómo es Hull realmente?

Desde luego, no es Londres. Si lo que queréis es leer sobre Londres, id al blog de alguien que haya estado allí.

Y tampoco es la ciudad más bonita de Inglaterra, no. Qué le vamos a hacer.

Pero tampoco es tan sosa. Ni el agujero que describían en esa noticia de la BBC y otras páginas. Y la gente (y esto no solo lo digo yo, lo dicen también los pocos amigos británicos que he hecho en mi tiempo aquí) llega a ser muy amable y simpática.

De hecho, ¡en Hull también hay museos que visitar y cosas que hacer!

Pronto os hablaré, por ejemplo, de la Ruta de los Peces. ¡Esa que me ha llevado cuatro días completar! La culpa es del mapa, claro.

Porque a ver si yo no sé utilizar un mapa. Por favor.

Stay tuned.











martes, 28 de mayo de 2013

Regreso, imágenes, desde ahora

Früit, Kingston upon Hull, 23 de mayo. El guitarrista de Coasts, banda indie de Bristol, en plena actuación.


...Y ahora que mi tiempo en Reino Unido acaba, voy yo y vuelvo a la carga con este blog.

¿Y de qué voy a hablar? 

De mi experiencia aquí. Ocho largos meses que han dado para mucho.

Ocho meses, nada menos, en algún punto de los cuales dejé de escribir porque...bueno, porque para lo que tenía que decir en aquellos momentos, mejor lo dejaba estar.

Ha habido de todo en este tiempo.

Una nueva ciudad, experiencias muy malas, experiencias muy buenas, lugares que he visitado, personas que he conocido. En la maleta llevaba mis expectativas, mis ilusiones, mis recuerdos de casa y de mi mundo anterior y mi identidad. Una identidad que no pocas veces, a lo largo de este año, se ha apoyado en mi universo y en muchas de las personas que lo componían.

Hemos tenido una relación muy especial, esta ciudad y yo. Y ahora que pronto voy a abandonarla, me vienen a la mente mil anécdotas en ella.

Así que espero poder contaros algunas. Tengo todo el verano por delante, ganas de escribir y algunas fotos interesantes. 

Y en cualquier caso, esta solo es una parada más. Nada más, y nada menos. La inmediatamente próxima es Bélgica. 

...La siguiente, ¿quién sabe?




sábado, 10 de noviembre de 2012

Hola, adiós, thanks y sorry, love, you allrite?

¡Hola a todos! Aunque desgraciadamente no actualizo con la frecuencia con la que debería (estamos trabajando en ello, disculpen las molestias), no me olvido de que tenía un blog. Un blog de viajes. Un blog sobre la vida después de licenciarse en Traducción e Interpretación. 

Por lo primero...lo de los viajes, digo, no os preocupéis. Para no faltar a mi promesa, me raspé un viajecico a Londres en las vacaciones del Half Term. Que yo no quería, pero hombre, me parecía lo mínimo, después de adquirir los billetes de tren ese compromiso con vosotros.

Anda, no, no me miréis así, que me hacían falta unas vacaciones como el comer...Además,  haré algún post rebonico sobre la experiencia.
Y por la vida después de licenciarse, tampoco sufráis, que la estoy viviendo pero bien, hamijos, con todo lujo de detalles; los buenos y los malos. La verdad es que mi vida ha pegado un cambio de los gordos, con lo cual no siempre estoy satisfecha. Pero, como dije, una tiene que agarrarse a lo positivo y seguir muy agradecida por lo que le ha caído en suerte...

¡En fin! Vamos a dejarnos ya de marimoñadas, ¿no os parece? Vamos a pasar a la chicha. La de hoy es una entrada en la que voy a hablar de palabras. De las palabras que los españoles usamos y los británicos no, o no tanto, y viceversa. Que yo no sé vosotros pero a mí al menos me trajo muy loca así de primeras.

Bla, bla, bla, bla. Parole, parole, parole. Disculpadme, para soltar la mano después de tanto tiempo sin entradas estoy metiendo mucho gif random de por medio.
Desde que llegué a Reino Unido, he observado que estos tíos y yo no hablamos igual. Es un hecho, vaya. Yo no digo que mi forma sea mejor que la suya, o al revés. Simplemente, no es lo mismo. ¿Jugamos a buscar las siete diferencias?

  • ¿Qué se dice al entrar a un sitio, cruzarte con alguien por los pasillos o moverte por un lugar? "Hola", ¿verdad? Y, ¿qué se dice al marcharse? "Adiós", ¿a que sí?
Pues no. Economía y austeridad en el lenguaje, gente. No se dice nada* y en paz. 

Por supuesto, esto los españoles no lo sabemos de entrada. Para cuando nos hemos adaptado a entrar y salir silenciosos como ratoncitos, llevamos ya seis semanas en el lugar y aún nos sentimos incómodos por pasar del saludo, por lo que más de cuatro veces seguimos aferrados a él como pardos.

...En realidad, esto tiene una explicación. 

Básicamente, los británicos ahorran energías, saliva y cuerdas vocales para estas dos palabras de oro: sorry y thank you. A lo largo del día, pueden utilizarlas como 1000000000000000000 de veces, en situaciones de lo más variopintas y no siempre obvias, por lo que imagino que hacen bien en estar preparados para la jornada. 
En un principio, esto no me supone ningún problema. Eso sí, ¿os he comentado que últimamente me había hecho el firme propósito de no disculparme tanto por todo? Pues estoy en el país idóneo para quitarme la manía, macho.

Ah, y sobre el you're welcome obvio que se te viene a la boca cada vez que te agradecen algo: creo que soy yo la única que lo dice siempre. 

Also, el otro día fui al Poundland a buscar maquillaje barato y que a ser posible no me abrasara la piel para Halloween. No lo encontré, pero igualmente compré chorradicas variadas, y al llegar al cajero y pagar, el dependiente me sorprendió con este apelativo:

-All right, thanks, have a good day, love!


...Tee-hee!
Una vez pasados un par de segundos, reparé en que:

a) Le había dicho lo mismo a la señora china de setenta años mínimo que iba detrás de mí, y también a la que me precedió.

b) Tampoco era ningún príncipe hipster, el dependiente (los hipsters aquí en Hull existen pero no gustan en exceso, por lo que parece; ¡hola, licenciados en TeI por la FTI-UGR, bastión granadino de los modernos!).

En cualquier caso, la compañera de nuestro amigo, el dependiente amoroso, se cachondeó de él, así que quizá este era un poquito twee, si bien experiencias posteriores me hacen inclinarme definitivamente por la hipótesis de que no; love y su equivalente adverbial lovely es otra de esas palabras que no se les caen de la boca a los ingleses bien educados. 

Y last but not least, estoy bien, mis queridos lectores. Estoy bien, bien, bien, bien. Y aunque en un principio no se dieran las circunstancias para ello, acabaría por estarlo, aunque solo sea por no decepcionar a los que me lo preguntan a diario.

You all right?
You all right?
You all right?
You all right?

Al principio, pensé que tenía monos en la cara.




...Ahora ya sé que es una frase cotidiana, por lo que respondo con el yeah, fine, thanks de rigor y, generosa como he sido siempre, incluso devuelvo la preguntita. De propina. Cos I'm that cool.

¡Pues nada! Una entrada un tanto low-key, lo sé, pero al menos he regresado y prometo volver a subir el listón en las siguientes. XOXO!

*En las situaciones básicas en las que se aplica el hola, los británicos, o al menos los que yo conozco, saludan con un morning. Es más, algunos incluso intentan vivir la experiencia española y ya me saludan cada vez que me ven. He dicho que son (somos) distintos, no maleducados, mind you...

sábado, 13 de octubre de 2012

Los traductores (e intérpretes) (también) se adaptan

¡Hola a todos! Como podréis comprobar por estas palabras...

¡ESTOY VIVAAAAAAA!

No fue fácil, sin embargo. En el lapso de estas dos tres semanas me he enfrentado a toda una serie de aventuras, imprevistos, desmanes y locuras que, en no pocos momentos, me han hecho temer muy seriamente por mi integridad...
De acuerdo, quizá esto sea exagerar un poco...
O un mucho. 

...En cualquier caso, no ha sido coser y cantar desde que llegué aquí. Podríamos decir que este está siendo el otoño de las adaptaciones. ¿Adaptarme a qué?


  • A otra cultura. Sinceramente, podéis poner los ojos en blanco todo lo que queráis (de hecho, antes de venir aquí esa habría sido mi reacción), pero esto no es ninguna mentira. Por supuesto, no hablamos del choque que habría supuesto China o cualquier otro país fuera del universo occidental. No se me ocurriría compararlos. Así y todo, en verdad os digo, hermanos, que llegas aquí y lo que te encuentras no es tu casa, tu cultura, tu forma de ver la vida. Hacedme caso, aunque es muy posible que ya lo hayáis averiguado por vosotros mismos en algún momento de vuestras vidas.
¿Qué destacaría en este apartado? Pues, por ejemplo, los horarios. Aquí se levanta uno a eso de las siete o las ocho (¡si no hay que trabajar, claro está! ¡Y yo trabajo! Con un horario más que razonable, pero trabajo). ¿Ya te has sacudido las legañas de los ojos? Pues a desayunar se ha dicho, pequeño saltamontes, pero no lo retrases mucho o se te va a juntar con la comida a las 13. Y olvídate de merendar. A la hora a la que tú solías atacar el armario de las magdalenas en España, estos muchachos están calzándose la cena. Y es que, ¡sorpresa! A la hora a la que tú cenas (o, en mi caso, piensas que en un rato ya toca), es muy probable que ellos ya estén cantando aquello de: Buenas noches, hasta mañana, los Lunnis y los niños británicos se van para la cama. 

Necesitaba una foto de relojes, y estoy intentando usar más mis propias imágenes. ¿No son monos estos relojes? Caros como ellos solos, eso sí. La tienda es guapísima, creo que te cobran por eso también.

Para mí no es nada fácil. A ver, que funcionaban así ya lo sabía yo desde hace siglos. Pero eso no quiere decir que mi barriga esté por la labor de recibir el carburante a horas inusitadas. Y en estos días, siempre en vano, he tratado de recordar cuántos años han pasado desde la última vez que yo me acosté a las once de la noche. Como digo, un esfuerzo fallido, pero estoy segura de que aún tenía hoyuelos en las mejillas. 

  • Al cambio de vida. ¿Os acordáis, queridos míos, de cuando os dije que a los auxiliares en Reino Unido se nos considera estudiantes? ¿Sí? Pues yo no. Yo ya no lo recuerdo. Tuve que mirar la ISIC que tanto me costó conseguir para hacer memoria. Imagino que es solo cuestión de tiempo, mientras me asiento aquí y conozco más gente, pero por ahora mi rutina ha cambiado bastante. Esto es, comparada con la que era mi vida en Granada. No me quejo, o al menos procuro no hacerlo. El tiempo pasa, unas épocas se van y otras vienen, y además me considero muy afortunada de estar aquí, con las condiciones de las que disfruto y la que está cayendo en nuestro país. No todo el mundo, desgraciadamente, puede irse al extranjero con un buen trabajo, incluso si el contrato dura solo un año. Así que no me quejo...
...Pero echo de menos todo lo que comportaba mi vida como universitaria en Granada. No solo por el tema de tener más vida social, salir de fiesta cuando me apetecía y bla, bla. Echo de menos, por ejemplo, no poder ver a mis amigos cuando me da la gana, los planes que hacía con ellos y las cosas de las que hablábamos. Echo de menos el ambiente de la facultad, el cineclub o la piscina, echo de menos mi ciudad. Y también echo de menos la relativa despreocupación en la que vivía. Relativa, porque mis estudios y mi trabajo me preocupaban, y luego está el día a día con sus cosas...pero me hallaba en un entorno y circunstancias totalmente distintas, con las faldas de mami y el resto de la familia cerca. Y ahora no es así, y aunque creo que me las estoy apañando muy bien, muchas veces se hace cuesta arriba. 

  • A la convivencia. El balance en este apartado hasta ahora está siendo muy, muy positivo, diría yo, pero volvemos a lo que volvemos: no es mi casa. Y la gente es muy maja, pero cada uno tenemos nuestras personalidades, costumbres, rarezas y manías (y la primera de la lista yo, por supuesto). Para mí, que he vivido siempre en casa de mis padres y que, además, mantengo una relación extraordinariamente buena y cercana con toda mi familia, este es otro aspecto al que me he de acostumbrar. Para mí y para todos los que pasan por esta situación, por supuesto. No soy nada nuevo bajo el sol...
  • Al trabajo. En fin...aprovecho para decir que, por motivos de discreción, creo que por ahora hablaré muy poco de mi trabajo como auxiliar. Ese "muy poco" no incluye el nombre del centro educativo en el que me encuentro. Es decir, por supuesto que compartiré experiencias de vez en cuando, y también, probablemente, los recursos que voy ideando para las clases. Pero, por lo demás, por ahora prefiero ser prudente. Es un rollo, pero hoy por hoy es la decisión que he tomado. En el blog, claro. En privado, para amigos y familia, ya es otro cantar. ;)
En cualquier caso, esta es la primera vez que trabajo fuera de casa, con un horario marcado...y con clases de verdad, de las de muchos alumnos a la vez. Y, como en botica, hay de todo. Hoy por hoy, no obstante, me está yendo muy bien gracias a mi esfuerzo porque así sea y a una plantilla muy amable. No obstante, aún me encuentro en proceso de adaptación.

Y, en fin, a base de tanto escribir, hemos llegado al final de la entrada y a la explicación del título que la corona, que quizá ya sobre. O quizá no. 

...Aun a riesgo de sonar ingenua, creída o sencillamente boba, yo siempre había pensado que, por mis estudios, lo tenía mucho más fácil que muchas otras personas para irme a vivir al extranjero y adaptarme sin problemas a la experiencia. Bueno...y supongo que no dejaba de estar en lo cierto. Normalmente, los de TeI llevamos un nivel de idiomas superior al de la media, y además entramos a la carrera con el chip de salir de España puesto. Muchos de nosotros lo comentábamos en la facultad:

-No nos vamos (solo) por la crisis. 

Nos vamos porque queremos ver mundo.

Nos vamos porque queremos ensanchar nuestras fronteras.

Nos vamos, en definitiva, porque llevamos ese gusanillo dentro.

Así las cosas, yo siempre pensaba que para nosotros, los traductores e intérpretes, era pan comido el plantarse con los trastos en otro sitio y empezar a vivir en él. Hablo el idioma, elijo voluntariamente el marcharme, siento interés por otras culturas...cosa de dos o tres días que me encuentre como en mi casa, chico. Con los niveles de dificultad y nostalgia bajo mínimos. Y más en países como Reino Unido. Si esto es Europa, tío. Esto en la primera semana ya lo tengo yo como si llevara aquí un año.

Y una mierda. 

Una mierda muy mona, eso sí.

¿Le estará yendo mal a Ana?, os preguntaréis. No; es más, me está yendo muy bien, creo. Es solo que estaba equivocada. Por ansiosos que estemos por irnos, por mucho que coleccionemos países visitados como quien acumula sellos, obras de arte o máscaras venecianas, a nosotros también nos cuesta separarnos de lo conocido. Nosotros también nos sentimos nerviosos, también echamos mucho de menos, también sufrimos los acentos. También nos tenemos que adaptar. Y en esas estoy. La mayoría de mis compañeros de facultad pasaron por aquí al empezar la carrera, a mí me toca ahora. Qué le vamos a hacer. 

Pero ya no volveré a sacudir la cabeza cuando vea Españoles por el mundo y Pepito E. Migrante nos enseñe a su colonia de compatriotas en el lugar en cuestión. No digo que yo me vaya o no me vaya a liar a buscar españoles por aquí; solo digo que ahora les entiendo. No volveré a leer un reportaje sobre gente joven que se ha ido al extranjero única y exclusivamente por la crisis, gente que si pudiera se quedaría en España o directamente en su ciudad natal, y a pensar: bueno, hombre, hay que tener una mentalidad más internacional, no se puede tener tanto miedo. Porque si yo, que como digo tenía claro que me iba en cuanto me licenciase, estoy teniendo que hacer un esfuerzo, toda esa gente más todavía. Y me quito el sombrero por su coraje ante situaciones que ellos no planearon vivir.

En fin...esto es todo por hoy, amigos, pero prometo volver a dar señales de vida con regularidad, y no solo por aquí. Hay muchísima gente con la que me muero de ganas de hablar largo y tendido. Es solo que he necesitado, y necesito aún, algo de tiempo para organizarlo todo por aquí y empezar a rodar sola. Pero hasta ahora he tenido buena estrella, y a eso me agarro en los días un poco más difíciles. Para tirar adelante, y para recordar que tengo muchos motivos por los que dar las gracias.

La menda lerenda en Manchester, con ocasión de la primera jornada de orientación para auxiliares españoles. Ya os contaré...




martes, 28 de agosto de 2012

Ser o no ser, blabla: el Carnet Internacional de Estudiante

¡Hola a todos! :) Eso, claro está, suponiendo que este blog tenga ya lectores. Lo digo porque durante estos tres breves pero intensos días de blogueo, vino y rosas, la magra estadística de visitas recibidas se ha compuesto, básicamente, de mis propios clics. Y eso es triste. Me hace sentir un poco... ¿cómo lo diría? FOREVER ALONE.

No sé por qué, pero yo leo el forever alone como si fuese el estribillo de la canción Forever Young, de los Alphaville. Aunque me gusta más la versión de Youth Group.
Bueno, al grano. En esta entrada os voy a hablar de uno de los trámites que la Biblia Guía del Auxiliar de Conversación en Reino Unido 2012/13 nos recomienda completar antes de nuestra llegada al país. En general, se trata de algo bastante útil para todo estudiante. Y ese algo es el Carnet Internacional del ídem o ISIC (International Student Identity Card). 



¿Qué es?
Básicamente, una acreditación de nuestro status quo nuestra condición de estudiantes a nivel internacional, mediante la cual tendremos disponibles importantes descuentos en transporte, ocio, espectáculos...curiosamente, mientras uno está aquí (aquí=facultad) estudiando, no es algo que se te ocurra sacarte, o al menos eso me pareció observar, tanto en mi propio caso como en el de mis compañeros. Tiramos del de la uni donde nos dejan...y es una tontería, porque el ISIC tiene como más empaque, y sirve también en nuestro día a día. Si queréis más información, aquí la tenéis disponible, aunque yo continúo con los datos más prácticos abajo.

¿Dónde obtenerlo?
¡Yo os hablo de Andalucía! Y aquí se consigue en cualquier oficina de Inturjoven. Vais con todo lo que os solicitan preparado, y se os expide en el momento. ¡Así de fácil! Bueno, y como siempre, está la opción de solicitarlo online, aunque yo de vosotros me daba el paseo, por razones que más abajo os explicaré y vosotros tendréis la bondad de leer.

¿Pero qué tengo que llevar?
Pues hablando en plata, para empezar id preparando 9 pavos, pequeños saltamontes.

"¡Cómo que 9 €! ¡En la página pone que son 6!"
Pues ha subido. Está la vida muy mala, sí. Entre eso y comer en un chino con los amigos, hoy ya he contribuido a levantar la economía del país.

Bueeno. Los simoleones, y también:
  • Resguardo de matrícula, o cualquier documento que pruebe que estáis matriculados para el curso en vigor. Actualmente, los carnets se expiden con validez hasta el 31 de diciembre de 2013. !!!!
  • Foto de carnet.
  • DNI o documento de identidad válido.
Y ahora llega la bella historia del !!!!, del "ser o no ser" del título de esta entrada y de por qué yo prefiero hablar con personas (humanas) y no con la interfaz de usuario de una página web, que suele ser menos comprensiva. 

Ya habéis visto que para obtener el ISIC es necesario presentar justificación de que somos estudiantes. Para ello normalmente se exigen las tasas, o el resguardo de matrícula de la uni.

A los auxiliares de conversación se nos considera estudiantes en Reino Unido. 

El programa de auxiliares de conversación ofrece un plus de puntos en el baremo a los estudiantes de último año de carrera.

Sois...bueno, no; erais estudiantes de último año de carrera. Y ahora sois licenciados (¡enhorabuena!).

...Y ahora qué.
Pues ahora, hijos míos, sin tasas para el curso 2012/13, toca demostrar que de todas formas sois estudiantes (¡que lo somos!). ¿Y cómo se hace? En mi caso, aportando junto a los papeles de la uni una justificación de que realmente soy auxiliar. ¡Y para eso sirve la lista de adjudicados publicada en el BOE! ^^

Pero claro, mejor si cuentas con una persona. Una persona amable, como la señora maravillosa que me ha atendido hoy a mí. Y si vivís lejos, mejor también si llamáis primero por teléfono, y ya de paso os abastecéis de agua para la travesía, para aclarar dudas y evitaros dos viajes. Porque yo me he hecho uno de ida y vuelta hoy, y estamos en agosto, ¿sabéis?, y hace mucho, mucho calor, y se me iban a derretir los sesos al sol. Una estampa entrañable, por lo demás.

Así que ya sabéis: insistid, insistid en que sois estudiantes, porque es verdad y porque mejor sacarse aquí el ISIC que echarse un trámite más a vuestra llegada a Reino Unido. 

¡Corto y cambio! 




domingo, 26 de agosto de 2012

Cosas buenas de irse a Reino Unido...

...Las hay a patadas, qué duda cabe. Probablemente podríamos llenar un saco con un millón de razones por las que es supercalifragilísticoespialidoso irse a Reino Unido, atarlo bien fuerte, tirarlo por la ventana de un décimo piso, darle con él a alguien y abrirle el cráneo, a lo madre de Amelie Poulain cuando le cae encima la turista canadiense en Notre-Dâme.

Está bien, ya lo dejo.

¡Bueno, a lo que íbamos! Me alegra mucho ir a Reino Unido, por varias razones:

  • En general, y a pesar de la incertidumbre que siento ahora, estoy segura de que será una experiencia muy positiva.
  • El capítulo "Adaptación cultural" será más sencillo de lo que habría sido en China
  • El idioma no me va a dar problemas, y podré centrarme en las p*tas preposiciones corregir esos pequeños errores que siempre andan por ahí y que una intérprete no se puede permitir. 
  • Yo tengo la teoría de que es más fácil ligar en Reino Unido que en China. Aquí podéis leer mis argumentos científicos al respecto.
  • Podré visitar algún que otro sitio. Londres, definitivamente, probablemente Liverpool, y también me gustaría que cayeran Bristol (¿quién veía Skins? Yo no) y Brighton. 
  • Reino Unido es un gran país para ser indie. Eso es bueno. Una de las muchas secuelas mentales que arrastro como consecuencia de cinco años en la FTI-UGR es la condición de indiota indie. Ahora podré sacarle fotos a mis pies con las aceras inglesas de fondo, y colgarlas en mi Tumblr lleno de cosas bonitas (como cupcakes, todo lo vintage, flores en tonos pastel, etc.), portadas de libros hipster (de Kerouac para arriba) y citas grandilocuentes para niñas ñoñas que escuchan a Bon Iver y esperan la llegada del amr a sus vidas. O la revolución sexual de Guille Milkyway. O ambas a la vez. Esta noche estoy sembrada, sí, y tócala otra vez, Sam.
Pero todo esto no es lo más importante. Todo esto, de hecho, palidece frente al verdadero y gran privilegio de estar en Reino Unido este curso. Hay una cosa que tienen los británicos y que no se encuentra en ninguna otra parte del universo.

Tachán, tachán.
Low fat my ass. Y no es barato, no. Pero a mí qué. Ahora tengo un sueldo, ahora soy una niña mayor. Y pienso encargar camiones cisterna de smoothie Innocent de yogur, vainilla y miel. Aparcarán frente a la puerta de mi casa, y yo seré deliciosamente feliz.

Feliz como Kaorin.
Me voy a dormir, lo prometo.








A partir de ahora

¿Y cuando acabe, qué?

Durante todo este último curso, e incluso desde antes, creí conocer la respuesta a esta fantástica pregunta que ocupaba mis días. Mis noches no, la verdad, porque yo soy una de esas personas capaces de dormir incluso en caso de cataclismo mundial. Recordadme que os cuente cómo me quede frita en la Museumplein de Ámsterdam, de noche y con frío, sobre la dura piedra.

Pero sí, si es lo que queréis saber, de haberlos tenido, los habría llevado de corbata.

Aun así, yo creía conocer la respuesta a la pregunta, como iba diciendo. Era bastante sencilla, además. Una sola palabra. Cargada de imágenes y significados, eso sí.

China
中国

El paso natural, después de haber sufrido estudiado el idioma cinco años, ¿eh? 

Sí señor. Yo quería irme a China. Y a la gente le parecía muy original y muy exótico. Mi médica de cabecera es que lo flipaba cada vez que me pasaba por su consulta a darle el coñazo (véase más abajo). No era la única.

-Qué valiente, qué valiente.
-Huy, a China. Qué valor.
-¿Y no te da miedo?
-¿Pero y ahí qué hablan, además de chino? Wolof y finés, señora. ¿Y qué, no te da cosilla?

Estoy que me cago, quería decirles a todos. Pero aun así me voy a ir.

Así que busqué una beca. Y es que después de vivir la totalidad de mi biografía en casa de mis papis, todo cambio significa, básicamente, . Y la encontré. Decidí pedir la beca del Gobierno chino. Estaba bastante bien, me ofrecía incluso la posibilidad de renovarla, y oye, al final hasta sabría chino de verdad. 

Una vez tomada la decisión, me puse manos a la obra. Y creedme, no fue fácil. De hecho, acabé loca perdida con los papeles. Y con el certificado médico. Y con todas las maravillosas pruebas que dicho certificado exigía. Pruebas de todo tipo. Pruebas que yo ni siquiera sabía que existían. Y después de eso, más papeles. Muchos, muchos papeles. Incluyendo cartas de recomendación. Y de motivación. Y certificados académicos. Y traducciones juradas de esos certificados. Y después de eso, más papeles. Y finalmente, aún hube de elegir universidades (porque en Beijing, ciudad a la que yo tenía intención de ir, hay muuuuuuuchas universidades).

¡Y al final, mandé la beca! ¡Increíble pero cierto!

Y a partir de ahí, comenzó la larga, LARGA espera. 

En algo tenía yo que ocupar mi tiempo, así que me dediqué al que se suponía era mi objetivo principal este curso, Interpretación de Conferencias A-B acabar la carrera. Y también di clases, sí. Y llevé la beca de colaboración. Y me metí en el grupo de teatro de mi facultad. Y seguí estudiando neerlandés, aunque ya no me hacían falta los créditos, pero es que yo soy muy friki, hay que serlo para estudiar ese idioma. ¡Ah, y fui a clases de conversación en chino! Porque, ¿os acordáis? Yo me iba a ir a China.

Unos cuantos meses más tarde, en agosto...

Yo estaba en Zeist, Países Bajos, en un paraíso terrenal del que probablemente hable aquí algún día. Y estaba a la espera. A la espera de la confirmación oficial de mis planes: irme a China. De un momento a otro, aunque también podían haberse dado más prisa, me llegaría un correo diciéndome: "¡Eh, Ana! ¡Te vas a China!"

Pues bien, ¿sabéis una cosa, una cosa muy bonita y divertida? ¿Sabéis qué es lo que me dijeron, después de todo un curso planeando mi futuro? Pues me dijeron esto:

Claro como el agua. 

...Esto fue lo que me respondieron, os decía:

NO
PROBLEM?

O lo que es lo mismo, lo que comúnmente se conoce como reírse en mi cara un giro inesperado en la historia.

Podría decir muchas cosas sobre lo que sentí en ese momento. Podría componer una oda sobre mis impresiones. Podría, también, haberme montado en una bicicleta holandesa y que todo hubiese parecido un accidente, y nadie habría dudado de ello. Pero, básicamente, todo puede resumirse en una frase: me habían denegado la beca.

No me iré a China. Este curso, al menos, no. Algo de lo que se alegran infinitamente algún que otro familiar y amigo.

Y adónde te vas entonces, Ana.
¡Anda, se me había olvidado! Resulta que, durante la larga, LARGA espera china, hice algo más. Solicité una plaza en el programa 2012/2013 de Auxiliares de Conversación españoles en el extranjero. Reino Unido. Lo hice por si acaso. Aunque yo sabía que nunca iría allí. Lo sabía, incluso cuando me aceptaron. Incluso cuando empezaron a llegarme noticias de mi región, mi ciudad, mi escuela. De mi destino.

Porque al final resultó que este era mi destino. Tiene gracia. Y yo buscándolo un poquito más arriba en el mapa.

Pero esa ya es otra historia. Una historia que ni siquiera yo conozco más allá de la sinopsis y que, imagino, os iré contando poco a poco por aquí a medida que se escriba. Pasad, abrochaos los cinturones y poneos cómodos; el viaje está a punto de empezar.